lunes, 17 de mayo de 2010

Crítica barata.

Detrás de cada uno de nosotros, detrás de cada alma vagueante en este océano de mezclas de sentimientos hay una historia, hay heridas, hay dolores, hay injusticias que serán justicia para otros aunque la palabra implique lo contrario, aunque el viento sople en contra siempre habrán alguienes que no se rinden, otros que trataron de no hacerlo y algunos que la vida no les dio ni la oportunidad de una ilusión. El mundo es lo suficientemente egoísta para dañar y seguir dañando mientras que el dañado no sea uno, siempre miramos lo mejor sin mirar lo peor de las arreantes vidas de los demás y por eso resaltamos lo peor y más triste de su existencia, siempre competimos en vez de mirar la manera de compartir, porque nos gusta tener el crédito completo y regocijarnos solos de lo bueno que somos, sin mirar lo malo que hemos sido para llegar a eso, como humanos y peregrinos inmortales nos equivocamos a diario y le damos la obligación a los demás de perdonarnos, sin darnos la responsabilidad de perdonarlos a ellos por las heridas en nuestra piel, empezamos sin terminar metas y no vemos la gran gracia que tenemos por el solo hecho que la vida nos da la oportunidad de intentarlo, miramos la pena de quienes no se lamentan y los vemos como héroes valientes que no se rinden en esta infinita batalla, pero no nos animamos a ver el mundo con sus ojos, porque ser víctimas de este torturoso imperio es mas fácil y sencillo que ser responsables por nuestra propia felicidad que ponemos en manos a los vendedores de ojos rojos que nos prometen la dicha con utilerías y pasiones que nos hacen sentir poderosos. Vagueamos con dudas de nuestro nombre y el material que nos rellena, con miedo a abrir la boca por nuestra propia ignorancia callamos penas y hacemos gracias que destruyen ánimos de vagabundos que prometieron ser valientes mas seguir la corrientes de hombres bien parados más no bien seguros de a donde se dirigen. Somos Dioses de un futuro que escribimos a diario, somos protectores de nuestro corazones que exponemos sin armas ni escudo delante de quien más amamos, somos genios y pequeños portadores de nuevas ideas capaces de costruir imperios pero nos dedicamos a construir armas para destruir otros, somos genuinos e inocentes y nos avergüenzan tanto esas cualidades que las dañamos para parecer fuertes y vivaces, somos merecedores de cosas buenas pero nos empeñamos en escoger aquellas malas para volvernos peor, somos lo bueno y lo malo del mundo, somos lo único que tiene el mundo, somos lo único que tenemos aunque nos empeñemos en no tener nada.